Saltillo.- Una tradición perdura con fuerza en cada celebración. Las piñatas, esas coloridas creaciones llenas de dulces y sorpresas, son el corazón de las fiestas infantiles. Pero detrás de ellas, está el esfuerzo, la dedicación y la pasión de Rosalba Valverde, quien lleva más de 18 años creando sonrisas a través de su trabajo artesanal.

Rosalba Valverde, madre de tres hijos, esposa y emprendedora, encontró en las piñatas una forma no solo de llevar alegría a miles de niños, sino también de construir una vida para su familia. Desde hace casi dos décadas, ella y su esposo han trabajado incansablemente en su negocio, haciendo de cada piñata una historia imborrable.

Todo comenzó como un emprendimiento, pero pronto se convirtió en una pasión. Rosalba decidió apostar por las piñatas, aquellas que siempre están de moda, adaptando cada una a las temáticas y personajes más solicitados por los pequeños.

Con el paso de los años, su trabajo ha evolucionado. Rosalba ajusta la producción según la temporada y festividades.

“Lo más bonito es cuando los clientes regresan año con año, y ahora vienen con los hijos de sus hijos. Es una cadena de alegría que nunca se rompe”. Afirmó Rosalba

Entre las anécdotas más memorables de su trayectoria, Rosalba recuerda cuando le pidieron hacer una piñata de tamaño colosal para un evento escolar. Una experiencia única que reafirmó su amor por este trabajo.


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Hoy en día, “Piñatas el Rey Jesús” no solo es un negocio, es el sustento de una familia que ha visto crecer a sus tres hijos, gracias a la dedicación de Rosalba y su esposo. Lo que comenzó como una pequeña idea, se ha transformado en una tradición para muchas familias de Saltillo.

Desde hace 18 años, Rosalba Valverde sigue creando momentos inolvidables.

Y cada vez que una piñata rompe su cascarón, su legado crece junto con las sonrisas de los pequeños.