México.- Una tormenta solar de categoría G4, clasificada como severa en la escala de eventos geomagnéticos, impactará la Tierra este viernes 14 de junio, según advirtió el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA (SWPC). Este fenómeno, con potencial de afectar tecnología crítica, será uno de los más intensos del actual ciclo solar.
¿Qué es una tormenta solar G4?
Las tormentas geomagnéticas se producen cuando un flujo de partículas cargadas provenientes del Sol —conocido como viento solar— interactúa con el campo magnético de la Tierra. En este caso, el fenómeno se origina en un agujero coronal, una zona del Sol donde las líneas del campo magnético se abren, permitiendo que el viento solar escape a alta velocidad.
La categoría G4, en una escala de 1 a 5, representa un nivel alto de intensidad, solo un peldaño por debajo del nivel más extremo (G5). Aunque no se ha registrado una eyección de masa coronal (CME) asociada, el flujo de partículas será continuo y sostenido durante todo el fin de semana, prolongando sus efectos en nuestro planeta.

De acuerdo con la NOAA y la NASA, una tormenta G4 puede tener consecuencias notables sobre la infraestructura tecnológica moderna:
- Disrupciones en redes de navegación GPS y rutas aéreas.
- Interferencias en comunicaciones de radio de alta frecuencia, utilizadas por aviones y servicios de emergencia.
- Aumento de fricción atmosférica sobre satélites de órbita baja, afectando su estabilidad y trayectorias.
- Riesgos de sobrecargas en redes eléctricas, con posibilidad de apagones localizados.
- Impacto en misiones espaciales activas.
Uno de los efectos más visibles será la aparición de auroras boreales y australes en zonas donde no son comunes, como el norte de Estados Unidos, el sur de Chile, Argentina o Nueva Zelanda. Un espectáculo visual que también indica una intensa actividad geomagnética.

La NASA también monitorea la tormenta
El Solar Dynamics Observatory de la NASA captó recientemente imágenes de una fisura solar en el hemisferio sur del Sol, descrita como un “bigote solar”. Esta estructura es la responsable del flujo de partículas que llegará a la Tierra el viernes.
Aunque no se espera una situación catastrófica, el evento es una señal de alerta para científicos, operadores de satélites y compañías energéticas. Cada fenómeno como este sirve para mejorar los protocolos de respuesta ante tormentas más graves.






