La última vez que lo vi fue en el programa En la Mira. 

Solía ir a saludar a su amigo, don Roberto C. González a su oficina. Los unía una amistad de mucho tiempo atrás.

Desde que el profe Higinio fundó la UANE y le ayudó el lic. Raúl, hermano de mi patrón, don RCG.

Luego la relación se estrechó más en los llamados buenos tiempos del exgobernador Eliseo Mendoza Berrueto.

Ese mediodía, bajaron juntos al estudio y entrevistamos al profesor Higinio, Dany, Arnulfo, Rusvelt y yo.

El tema era el regreso parcial a clases. No traía saco y el lic. Raúl le prestó uno. El profe bromeó al darse cuenta que era de marca y amenazo con quedárselo. Al término de la entrevista regresó el traje y salió del estudio, junto a su amigo, don Roberto.

Amistad de las ciertas, apoyo de siempre, de esas que sólo se dan en seres humanos dignos de la cuna donde nacen.

Recuerdo bien, la toma de protesta del gobernador Riquelme en el Congreso del Estado. Me tocó cubrirla.

Al salir del Congreso del Estado fui a mi carro, estacionado en el centro comercial. Iba solo repasando la transmisión de mi casa RCG. ¿Qué hice bien, qué hice mal?, para enmendar errores a la otra.

De pronto, adelante de mi, un hombre alto, de traje, con sus manos en las bolsas del pantalón. Era el profe Higinio, solo, también se dirigía a su carro, un poco más cerca del Congreso que el mío.

Caminé más rápido y lo alcancé: ¿Hola profe, cómo está?

Me respondió: ‘Quiubo jefe’, así me decía con su humildad de siempre.

Me sale la naturaleza y le pregunté: ¿Cómo vio la toma de protesta de Riquelme? Me gustó, dijo, será un gobernador para bien de Coahuila.

Otra pregunta… ¿Sabe quién será el secretario de Educación? 

Me respondió: No, pero escogerá a alguien bueno.

Nos despedimos al llegar a su vehículo. Luego me enteré que el gobernador había depositado esa enorme responsabilidad en él.

El profe Higinio murió de covid.

Se fue en cuerpo, pero nos deja al hombre distinguido en la educación pública y privada, al hombre amable y humilde, al amigo de sus amigos. Descanse en paz el «profe Higinio”… como le gustaba que le dijeran.