Seguramente alguna vez has escuchado la frase: “No hay dolor más grande en el mundo para una madre que perder a un hijo”. La pérdida de un hijo está catalogada como el duelo más grande y difícil, porque significa perder parte de uno mismo. Para los padres los hijos son ilusiones, proyecciones y muchas cosas que no han podido lograr hacer ellos mismos y que anhelan, sus hijos las hagan realidad.
Otro componente que aumenta el dolor paterno es la culpabilidad, pues es normal sentirse en la obligación de proteger a los hijos y cuando la muerte se los arrebata, los padres sienten que no cumplieron con su deber.
Debo decir que coincido con esa frase, aún sin haberlo vivido en carne propia, pero sí a través de gente cercana a mí que ha sufrido la pérdida de un hijo. Puedes observar como lo han perdido todo… la mirada perdida, la luz de sus ojos se desvanece, la sonrisa se borra, su caminar se hace lento y pesado, y desprenden esa dolorosa sensación de culpa involuntaria de sentir que fracasaron como padres. No hay palabras que consuelen o alivien el dolor que sufren.
Sin duda alguna, el siquiera imaginar o pensar en vivir ese dolor en carne propia, nos hace persignarnos y ‘tocar madera’ lo más pronto posible. Porque la hemos visto y sufrido a través de otras personas, inclusive con gente que no conocemos personalmente. Como sociedad sentimos empatía e indignación por la pérdida de la vida de un menor… el caso de Lucio Lupuy no es la excepción. Argentina perdió a su hijo y está desconsolada.
Argentina perdió a su hijo.

El pasado 26 de noviembre en La Pampa, Argentina, ocurrió un terrible suceso que conmocionó a todo el país sudamericano. Se dio a conocer que Lucio Lupuy, un pequeño de solo 5 años de edad, falleció tras sufrir maltrato psicológico, físico y sexual por parte de su propia madre biológica, de nombre Magdalena Valenti (de 24 años de edad) y su pareja, Abigail Paéz (27 años de edad).
Según diversos medios, para cuando la pareja de su “madre” quiso llevarlo al hospital, ya era demasiado tarde…Lucio había fallecido en medio de un cuadro de convulsiones y signos de politraumatismos debido a la fuerte golpiza que presentaba por todo su cuerpo.
Cabe recordar que Lucio había ingresado alrededor de 5 veces al hospital por diferentes lesiones físicas.
De poco sirvieron las excusas por parte de Abigail a las autoridades, al decir que ‘sufrieron de un robo en su domicilio’, esto para excusarse de las lesiones corporales que sufría el cuerpo de Lucio.
Rápidamente las autoridades las detuvieron como principales sospechosas y dieron con la triste verdad… ellas lo asesinaron.
‘En mis casi 30 años de profesión nunca vi algo así, no hablo de todo lo que tenía por respeto al nene y a la familia, pero tengo 27 años de forense y 5 años en La Plata, he visto nenes y traumatismos, pero esto así no lo vi nunca’.
Esas fueron las duras palabras del forense, Juan Carlos Toulouse, quien le practicó la autopsia.
Y no es para menos, el cuerpo de Lucio sufría de mordeduras, quemaduras por cigarrillos, fuertes golpes, moretones y cicatrices por todo su cuerpo, por lo tanto, se traduce a que ya tenía tiempo siendo maltratado y en agonía, sin poder gritar para pedir ayuda, sin saber que por lo que está pasando no es normal, sin saber que tiene derechos, sin saber que los golpes y maltratos nunca son justificables… sin saber lo que es tener el amor de una buena madre.
A ti Lucio, te falló el sistema de justicia al negarle en numerosas veces la tenencia a tu padre para cambiar tu destino; te falló la policía al no tomar en serio las llamadas de tu vecina al escuchar tus gritos cuando te golpeaban; te falló la sociedad que normalizó que tuvieras moretones, cicatrices y tu mano vendada porque ‘eres un niño’ y los niños constantemente se lastiman jugando; te falló tu propia familia.
Toda la Argentina te llora y exige justicia… descansa en paz Lucio Dupuy






