Torreón.- A unos días de que asuma el interinato como alcalde de Torreón, estimado para el jueves dos de julio, Miguel Ángel Riquelme Solís, enfrentará como principales retos los rubros de agua potable y drenaje sanitario.
Esos servicios básicos se convirtieron en el talón de Aquiles de la administración municipal que inició el finado Román Alberto Cepeda González, desde su primer periodo 2022-2024.
Pese a dirigir inversiones millonarias para atender esos importantes rubros, con la perforación de al menos 15 nuevas fuentes de agua potable y diferentes obras en la reposición de la red de drenaje sanitario, la problemática no pudo superarse, al contrario, se agudizó.

No hay algún sector de Torreón donde no exista el brote aguas negras provenientes de las alcantarillas, generando desagradables olores y focos de infección que ponen en riesgo la salud de los ciudadanos.
Como ejemplo de la mala planeación y la deficiencia con que el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento, ejecuta las obras, recientemente la paramunicipal inició la reposición de un colector de drenaje sobre Paseo de La Rosita, sin embargo, aún no concluía la obra y se presentaron hundimientos en aproximadamente un kilómetro donde fue sustituida la tubería.
En ese lugar no se aprecia a personal de SIMAS realizando trabajos de remediación, es decir la mal lograda obra esta literalmente abandonada, ocasionado trastornos viales, polvaredas y un admitido enojo de los vecinos que habitan ese sector, así como el despilfarro de millones de pesos.
Aunado a lo anterior, durante la temporada de calor donde el termómetro ha alcanzado los 40 grados, el desabasto de agua potable se ha agudizado en un sinfín de colonias provocando una justificada irritación social.
Este desorden y pésimo servicio por parte de la paramunicipal, es atribuible principalmente a la inexperiencia y falta de compromiso del gerente general, Roberto Escalante González.
Se asegura, que, con la llegada del Riquelme Solís, será el primer funcionario en ser removido del cargo y además deberá rendir cuentas por el desastroso papel que desempeñó y sobre todo en que se invirtieron los más de mil 100 millones de pesos del presupuesto anual que ejerce esa dependencia.







