El neuropsiquiatra y etólogo francés Boris Cyrulnik, reconocido como uno de los pioneros del concepto de resiliencia, profundiza en su último libro, «El deporte que nos cura», sobre el impacto sanador del deporte no profesional en la superación de traumas.
«Hay temas que son difíciles de afrontar, hay traumas sobre los que el paciente no puede hablar en un momento determinado, pero se pueden superar con el deporte«, afirma el neuropsiquiatra, quien en sus grupos multidisciplinarios ha incorporado a deportistas, músicos, cómicos, entre otros.
El especialista ha trabajado en contextos conflictivos, como las favelas de Brasil y los barrios marginales de Colombia, donde ha observado cómo el deporte se convierte en una herramienta de resiliencia.
«Los niños se sobreponían a contextos muy duros, y los músicos y los futbolistas eran los modelos a seguir«, comenta Cyrulnik.

Destaca que el deporte no profesional, al ser fomentado en estas comunidades, no solo sirve como una herramienta de prevención del delito sino también como una forma de cambiar el relato y los modelos de referencia en estas áreas. Por otro lado, lamentó que el capitalismo actual han hecho del deporte profesional un espectáculo orientado al marketing.
El neuropsiquiatra Boris Cyrulnik tuvo una vida marcada por su propia resiliencia después de enfrentar la persecución nazi durante su infancia en la Segunda Guerra Mundial. Este trauma personal lo llevó a estudiar neuropsiquiatría para comprender su experiencia y rebelarse contra las predicciones pesimistas.

Su contribución al campo de la resiliencia lo ha convertido en un asesor del presidente francés Emmanuel Macron y en un prolífico escritor con más de 20 libros dedicados a explorar la resiliencia desde una perspectiva científica y humanista.






