Estados Unidos.- Una nueva ofensiva militar lanzada por Washington impactó posiciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en territorio iraní. Esta acción armada representa el segundo bombardeo efectuado por el ejército estadounidense en un lapso de siete días. 

La operación fue confirmada de manera oficial por el Comando Central de Estados Unidos mediante sus canales de comunicación. Las fuerzas norteamericanas justificaron el despliegue bélico como una medida directa de represalia ante el hostigamiento sufrido en la zona costera.

El detonante de este ataque masivo se atribuye a las maniobras hostiles ejecutadas recientemente por la milicia iraní en el estrecho de Ormuz. Washington denunció el intento fallido de colocar minas navales contra buques comerciales en dicha ruta marítima estratégica. 

A esto se suma el bombardeo previo sobre territorio insular y el disparo de ocho proyectiles hacia una instalación militar estadounidense situada en Jordania. Todas esas municiones enemigas resultaron interceptadas con éxito por los sistemas defensivos aliados antes de impactar.

Ante la gravedad del bombardeo, las autoridades de Teherán reaccionaron amenazando con consecuencias severas para las tropas enemigas. Voceros del alto mando castrense y del Estado Mayor iraní advirtieron que ejecutarán acciones aplastantes en respuesta a la agresión sufrida.