México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador celebra cinco años en el gobierno, período durante el cual se han registrado más de 169,000 homicidios dolosos, equivalente a un promedio de 93 asesinatos diarios.

Según los datos presentados por el Gobierno en la conferencia matutina, de diciembre de 2018 a noviembre de este año se han contabilizado 169,526 casos. Estas cifras, divulgadas por el Presidente, revelan un aumento del 77% en comparación con los primeros cinco años del gobierno del panista Felipe Calderón y un incremento del 41% en relación con el mismo periodo bajo el gobierno del priista Enrique Peña Nieto.

Durante los primeros cinco años de Peña Nieto (diciembre de 2012 a noviembre de 2017), se registraron 120,437 homicidios dolosos, con un promedio diario de 66 casos. En el mismo lapso de gobierno de Calderón (2006-2011), se acumularon 95,646 homicidios, equivalente a un promedio de 52 casos al día, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

David Saucedo, consultor en políticas públicas y especialista en seguridad pública, advirtió sobre la magnitud del acumulado actual, señalando que, aunque el Presidente mencione una supuesta curva descendente, nunca antes en la historia moderna del país se había alcanzado un número tan elevado de homicidios.

Aunque se reconoce la disputa por el mercado interno de drogas como un factor que alimenta la violencia, se critica la ineficacia de la estrategia de seguridad federal para frenarla. Guillermo Garduño, académico de la UAM, predice un aumento en los homicidios con López Obrador si se mantiene la misma estrategia, señalando agotamiento en el régimen y problemas de impunidad.


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Hasta el 20 de diciembre de este año, los estados más violentos, en términos de víctimas por cada 100,000 habitantes, son Colima, Morelos, Baja California, Zacatecas y Chihuahua, según el SNSP.

A pesar de la crítica, López Obrador sostiene que hay una tendencia a la baja y aboga por atender las causas que originan la violencia, promoviendo valores culturales, morales y espirituales, así como fortaleciendo las familias en lugar de recurrir a medidas coercitivas.