Estados Unidos.- Durante su participación en la cumbre All-In en Los Ángeles, el presidente Donald Trump llamó por teléfono a Jensen Huang, director de Nvidia, para desestimar los temores generalizados sobre los riesgos existenciales del desarrollo de la inteligencia artificial.

Entre bromas por las dificultades técnicas con el altavoz, el mandatario y el directivo coincidieron en que esta tecnología representa un pilar fundamental tanto para el crecimiento económico nacional como para la seguridad estratégica de Estados Unidos.

El diálogo se produjo luego de que Trump calificara en su red social Truth Social como una burla la idea de que los sistemas inteligentes puedan destruir a la humanidad, criticando abiertamente las propuestas de regulación impulsadas por líderes del sector.

La controversia escaló tras un ensayo publicado por Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien exigió frenar el ritmo de la industria debido a crecientes preocupaciones de seguridad, postura secundada por figuras como Sam Altman y Elon Musk.

A estas advertencias se sumó la renuncia del investigador Jacob Coxon, quien acusó a Anthropic y OpenAI de acelerar una carrera desmedida hacia una superinteligencia con capacidades destructivas durante la actual década.

Frente a estas alertas, el mandatario estadounidense reiteró su tajante oposición a cualquier marco regulatorio estricto, argumentando que frenar el desarrollo tecnológico significaría rezagarse inevitablemente en la competencia global por el liderazgo científico y comercial frente a potencias como China.

Finalmente, el presidente enfatizó que la expansión de la inteligencia artificial y la infraestructura de centros de datos constituirán el motor de desarrollo económico más grande de la historia moderna.