La deuda de Pemex alcanzazó niveles críticos y generó preocupaciones sobre la producción de hidrocarburos y la estabilidad de las empresas proveedoras de servicios petroleros y productores privados.

La Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi) alertó al Gobierno sobre esta situación en una carta enviada a los secretarios de Energía y Hacienda.

«La falta de pago de Pemex amenaza la continuidad de actividades petroleras, las metas de producción, así como la viabilidad financiera de proyectos de extracción ya en marcha», expresó Amexhi en su comunicado.

La deuda de Pemex también impacta a proveedores locales e internacionales, como SLB (anteriormente Schlumberger), Halliburton y Baker Hughes. AMESPAC, la asociación que agrupa a empresas de servicios petroleros, instó a Pemex a abonar los adeudos a más tardar el 15 de diciembre, advirtiendo que la falta de pago «incidirá en una afectación severa en la producción de hidrocarburos en el país».

Hasta octubre, Pemex reconocía deudas por más de 96 mil millones de pesos (5 mil 566 millones de dólares) a proveedores. Entre los afectados se encuentran Hokchi Energy, el segundo mayor productor de crudo en México, y Fieldwood Energy, asociado en México con Petrobal. Ambos venden toda su producción de hidrocarburos a Pemex y enfrentan montos impagos de 90 millones y 127 millones de dólares, respectivamente.

La falta de alternativas viables para la mayoría de los operadores podría llevar a la afectación de empresas proveedoras y a una disminución significativa en la producción de hidrocarburos en México.

Pemex, que ha recibido más de 70 mil millones de dólares durante el Gobierno actual, se enfrenta a un desafío adicional en 2024, ya que deberá hacer frente a amortizaciones por 10 mil millones de dólares, la cifra más alta del sexenio. La empresa también debe renegociar algunos de sus créditos revolventes y su deuda de corto plazo.

Analistas señalan que la alta deuda y las obligaciones financieras de Pemex representan riesgos para el marco fiscal, especialmente en un año electoral, donde se espera incertidumbre en los mercados y tasas elevadas en los créditos a refinanciar. La reducción de la Tasa de Utilidad Compartida podría proporcionar cierta liquidez, pero la gestión de los vencimientos de la deuda será un tema de atención en los próximos meses.