Minnesota.- La tensión en el norte de Estados Unidos ha alcanzado un punto crítico tras una nueva jornada de enfrentamientos entre manifestantes y agentes federales. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó la detención de 12 personas durante las protestas de la pasada noche, en medio de una ola de indignación desatada por la muerte de Renee Good, una madre de 37 años abatida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió el uso de la fuerza y advirtió a través de redes sociales que «si alguien pone un solo dedo encima de los agentes, está cometiendo un delito federal», calificando a los arrestados como «agitadores anti-ICE».

El caso Renee Good: ¿Defensa propia o ejecución?
El detonante del conflicto ocurrió el pasado 7 de enero. Según la versión oficial defendida por la administración de Donald Trump, el agente abrió fuego porque Good intentó atropellarlo con su vehículo. No obstante, esta narrativa es rechazada tajantemente por diversos sectores:

  • La familia: Aseguran que los videos del incidente muestran que la mujer se estaba alejando del agente y no representaba una amenaza.
  • Human Rights Watch: La ONG ha descrito el suceso como un «asesinato injustificado», sumándose a las voces que exigen una investigación independiente.

Bebé de 6 meses deja de respirar por gases lacrimógenos
La violencia de la respuesta federal ha dejado víctimas colaterales. La Oficina de Seguridad Comunitaria de Minneapolis informó que dos niños fueron hospitalizados el miércoles tras el lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de agentes federales.

El caso más grave es el de un bebé de seis meses que se encontraba dentro de un vehículo alcanzado por los químicos. Según el reporte oficial, el infante comenzó a experimentar dificultades severas y llegó a dejar de respirar momentáneamente. Bomberos y policías locales tuvieron que abrirse paso entre la multitud para rescatar al menor, quien se reporta en estado estable pero grave.

Ante la resistencia de las autoridades locales de Minneapolis para permitir la intervención federal, el presidente Donald Trump ha endurecido su postura. El mandatario no solo ordenó el despliegue de refuerzos del ICE, sino que ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección para movilizar al Ejército estadounidense en las calles de la ciudad.

Esta medida elevaría el conflicto a un nivel constitucional sin precedentes recientes, mientras la ciudad se convierte en el epicentro de un debate nacional sobre el uso de la fuerza federal contra civiles.