Arqueólogos que trabajan en las excavaciones de las ruinas de Pompeya, la antigua ciudad romana sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., descubrieron una «panadería de esclavos» que arroja luz sobre las condiciones de vida de los siervos hace dos milenios.
Bajo una casa en ruinas, los investigadores descubrieron una estancia estrecha con barrotes de hierro que permitían la entrada de luz. Esta área, identificada como una «panadería prisión», evidencia la presencia de personas esclavizadas y asnos que, con los ojos vendados, realizaban trabajos forzados para moler granos destinados a la producción de pan.

El director del yacimiento de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel, describió el espacio como un lugar donde se restringía la libertad de movimiento de personas con estatuto de servidumbre. Se encontraron marcas en el suelo que indicaban el movimiento coordinado de los animales, obligados a caminar durante horas con los ojos vendados.
La vivienda estaba dividida en una zona residencial y otra destinada a la producción, y se hallaron tres esqueletos en una habitación, evidencia de que la casa estaba habitada. El descubrimiento resalta las duras condiciones de vida y trabajo de aquellos considerados esclavos.

Asimismo, proporciona una visión más clara del funcionamiento práctico de los molinos de la época, confirmando las descripciones de la brutalidad de las condiciones de trabajo en los escritos antiguos, como las Metamorfosis de Apuleyo.
La casa, en medio de una renovación cuando ocurrió la erupción del Vesubio, revela la compleja estratificación de la sociedad pompeyana, donde la mayoría de los ciudadanos pertenecía a las clases bajas. Además, se encontraron inscripciones políticas en otra habitación de la vivienda, sugiriendo la posible afiliación política del propietario.






