Un grupo de médicos expresó su preocupación por la muerte de una docena de monos en los ensayos de la empresa estadounidense Neuralink, que trabaja en implantes cerebrales. Elon Musk, fundador de Neuralink, confirmó que algunos animales murieron debido a enfermedades terminales, pero los científicos denunciaron que los fallecimientos se derivaron de complicaciones con los procedimientos del implante. Ahora, la empresa busca voluntarios para probar chips cerebrales en humanos.
El proyecto de Neuralink, llamado Interfaz Cerebro-Computadora Precisa Implantada Robóticamente (PRIME, por sus siglas en inglés), tiene como objetivo permitir que personas con tetraplejia o esclerosis lateral amiotrófica controlen dispositivos externos con la mente. La empresa ha experimentado con animales desde su fundación en 2017.
Hace un año, una investigación reveló que Neuralink había sacrificado alrededor de mil 500 animales, incluyendo monos, antes de septiembre de 2020. Elon Musk admitió recientemente las muertes de los monos, aunque negó que fueran resultado de implantes de Neuralink.
Una investigación detallada reveló complicaciones graves en los procedimientos de implante en los monos, incluyendo diarrea con sangre, parálisis parcial y edemas cerebrales. Los críticos argumentan que las muertes de los animales no pueden atribuirse a causas naturales.

Por ejemplo, una hembra nombrada en el informe como «Animal 15» presionaba su cabeza contra el suelo ante el posible dolor de una infección por el implante y se intentaba quitar este dispositivo hasta sangrar. Los últimos días de vida los pasó tumbada en su jaula, sujetando la mano de otra primate con quien compartía el espacio.
A pesar de estas preocupaciones, Neuralink está un paso más cerca de colocar implantes cerebrales en personas, lo que Elon Musk ve como una forma de reducir el riesgo de la inteligencia artificial para la civilización y mejorar la comunicación entre humanos y máquinas.






