De risa, la especie de que Alfredo Paredes sería el candidato del PAN al Gobierno del Estado, el 23.
Tan mal anda ese partido político que no ve otras opciones que Paredes, quien no es militante activo y lo peor, perdió la diputación federal y tiene denuncias por todas partes debido a el saqueo al municipio de Monclova, es decir por el dinero que les robo a los habitantes de ese municipio.
El haber negociado con Memo Anaya, la llegada de Elisa Maldonado a la dirigencia estatal panista, le da para buscar el Gobierno del Estado.
Es un buen chiste. De ser cierto, sería la tumba del PAN y no habría alianza, pero si los verdaderos panistas votaran por Manolo Jiménez, virtual candidato del PRI al Gobierno de Coahuila.
Paredes debe ser sometido a juicio político y, de ser culpable de los actos de corrupción, terminar en la cárcel. Habilitarlo en la política o en la Administración estatal es un riesgo que no vale la pena correr.
El todavía alcalde de Monclova no tiene la fuerza que sí tiene Mario Dávila, el alcaide electo al que Jesus de León le robó la dirigencia estatal del PAN.
Una vez que Mario Dávila tome protesta, Paredes caerá poco a poco y, esperemos, sin red protectora.
Y no por cuestiones ligeras, sino por señalamientos de corrupción que Mario Dávila no debe proteger, porque se convertiría en cómplice.
Buen chiste ese de que Paredes sería candidato a Gobernador del Estado, si perdió la diputación federal con el PRI.
El futuro de Paredes es incierto en lo político y en lo legal, debería ser la cárcel, como cualquier funcionario público que comete actos de corrupción.






