No es que todo tiempo pasado haya sido mejor; pero se añora el bullicio y la alegría del disfrute del futbol, de soñar con las grandes estrellas, de observar sus habilidades y talentos…sus esfuerzos, para luego tratar de emularlos en los llanos, en los barrios; donde sólo bastaba un par de piedras para armar las porterías y la voluntad de unos cuantos chiquillos, para realizar las competencias que los domingos se convertían en fiestas populares y familiares; no se diga de los torneos profesionales y lo más álgido… !los mundiales!, donde se podía gozar, deleitar, regocijar, de los ídolos del momento.
En los años sesentas, toda la chiquillada del barrio se concentraba en la casa del vecino que tuviera televisor, (todavía eran en blanco y negro) y a veces se tenía que pagar 20 centavos para poder ver el partido, o hacer algún mandado; eran momentos insustituibles, de convivencia, de pasión por el deporte y la cercanía con los mejores deportistas futboleros de las selecciones nacionales y del campeonato mundial, eran enormes fiestas llenas de patriotismo y fervor… al cantar los himnos nacionales.
Hoy, -la FIFA- todo ha transformado en mercancía, los propios participantes ( algunos), lo hacen más por el dinero que por amor al deporte.
Los patrocinadores y la publicidad hacen los nuevos líderes, no es que sean carentes de aptitudes y destrezas, es que han cambiado la mística y la capacidad de entrega, de priorizar la admiración y afición de los Pueblos por las razones de mayor beneficio económico, y del público espectador, ya ni se diga, cada vez el acceso es más restringido y reservado a las capas más pudientes de la población, negados para la mayoría de obreros y campesinos, de empleados medios de la burocracia, el gran espectáculo del Pueblo reservado a las élites; el barrio, el ejido , la comunidad… ausentes. El deporte transformado en espectáculo mercantil, sin los componentes que lo hacían asequibles para todos, de donde deriva, no sólo la aceptación sino el cariño y la entrega, la pasión por el deporte y sus principales exponentes.






