En los últimos días pude experimentar el pánico de someterme a análisis para descartar cáncer de mama. Tenía años con un quiste en un seno y un fibroadenoma en otro. El ginecólogo había dicho que ante la mínima posibilidad de ser maligno, podíamos esperar a concluir la etapa de lactancia. Total, ya no pudimos esperar más y estamos en este camino de la detección; primero con ultrasonidos y ahora con una biopsia. Estamos esperando que todo salga bien y agradeciendo que esto nos haga más conscientes y empáticos con quienes viven la enfermedad.
En fin, toda esta situación me puso a pensar que el pánico que sentimos todos no es a la enfermedad, ni siquiera a la muerte, sino al camino que hay que recorrer… Tardanza en procedimientos tan urgentes como biopsias, cirugías oncológicas o quimioterapias, así como el desabasto de medicamentos a nivel nacional.
Todos queremos vivir, todos queremos luchar, pero en este sistema el acceso a la salud aún es un privilegio.
Lo vimos hace años cuando un gobernador ordenó inyectar agua a niños que luchaban contra el cáncer, en lugar de quimioterapias; lo vimos ayer en unas bodegas donde encontraron equipo por más de 200 millones de pesos. Equipo que debía ser usado para atender a las miles de mujeres y niños que esperan seguir viviendo; coahuilenses que vieron en el Hospital Oncológico y Materno infantil, una oportunidad para acceder a servicios de salud de calidad.
Sólo en 2020, 163 mujeres perdieron la batalla contra el cáncer de mama. En las bodegas se encontraron documentos fechados del 2018. ¿Pudo ese equipo salvar la vida de 163 mujeres? Con que colaborara con la de una, sería suficiente.
Los pacientes, quienes luchan por su vida, no son un número. Son seres humanos que viven un calvario para detectar y luchar por su salud, son personas que tienen familia, hijos, sueños, que se levantan todos los días confiando en que las decisiones de las autoridades respetarán sus derechos.
Ojalá se investigue, ojalá se castigue y ojalá que no se repita esta historia, porque entre inyectar agua y esconder equipo para salvar vidas… No hay mucha diferencia.






