México.- En el Diccionario de la Real Academia Española el término “joto” es descrito como un sustantivo despectivo, que es coloquial en Honduras y México: “Hombre homosexual”, define literalmente.

Sin embargo, esta palabra carga en cuatro letras una historia y también vejaciones, insultos y todo tipo de usos; hoy en día este término se utiliza dentro de la comunidad LGBT+ para empoderarse y se llega a trivializar, para superar el trauma de la discriminación y quitarle importancia.

Su origen, según se dice, se remonta inicios del siglo XX, en 1910, cuando en la cárcel de Lecumberri existía una celda que se identificaba con la letra “J”.

Allí estuvieron detenidos hombres homosexuales, pues en ese entonces era mal visto a nivel sociocultural que se practicaran estas orientaciones. Así fue como los guardias, en un afán de menosprecio, llamaban “Jotos” a los que estaban dentro de la celda “J”.

Así fue como trascendió esta palabra, aun después de que cerrara esta prisión en la Ciudad de México, que actualmente es el Archivo General de la Nación.


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Mientras tanto, a pesar de que carga con discriminación y desprestigio, esta expresión ha cambiado su significado para aligerar su carga y se vuelve un motivo de orgullo, cuando personas de la comunidad lo toman con humor, sin injuriar, insultar o destruir, como lo planteaba el término inicialmente.

Homosexuales detenidos en una comisaría, retrato de grupo. Ciudad de México, 1935, foto de Casasola.

Cabe aclarar que esta es la teoría de la etimología de esta palabra, la cual ha sido descrita por diferentes autores.

Según el medio Noticieros Televisa, “actualmente, la homosexualidad ya no es perseguida en México y, por el contrario, 27 entidades federativas permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo”.