México.- Este año ha sido clave para la inteligencia artificial (IA) en los Nobel. Si el martes el galardón de Física sorprendía al premiar a las redes neuronales artificiales, este miércoles el Nobel de Química ha recaído en otro avance impulsado por la IA: el diseño y la predicción de proteínas, esenciales para la vida.
La Real Academia de Ciencias de Suecia ha distinguido a tres científicos pioneros en este campo. David Baker, de la Universidad de Washington, ha sido premiado por su capacidad para construir proteínas completamente nuevas «desde la nada». Por su parte, Demis Hassabis, CEO y cofundador de Google DeepMind, y John Jumper, director de la misma organización, han sido galardonados por el desarrollo de AlphaFold, un modelo de inteligencia artificial capaz de predecir la estructura tridimensional de las proteínas con una velocidad sin precedentes.
«Hoy es un gran día», comentó Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química, al anunciar a los ganadores. Los avances de estos investigadores han resuelto un problema científico que llevaba 50 años sin solución, abriendo un horizonte de posibilidades para la biología, la medicina y la lucha contra problemas globales como la contaminación por plásticos y la resistencia a los antibióticos.
Revolución en la biología
Las proteínas, formadas por combinaciones de 20 aminoácidos, son los bloques de construcción de la vida. Desde 2003, David Baker ha sido pionero en diseñar nuevas proteínas, logrando avances en áreas como los medicamentos, vacunas y sensores nanotecnológicos. En sus propias palabras: “Podemos crear moléculas con funciones sorprendentes… como descomponer plásticos o almacenar carbono”.
El segundo gran avance premiado es AlphaFold, desarrollado por Hassabis y Jumper. Esta IA puede predecir la estructura de casi cualquier proteína, un desafío similar al plegado de una hoja de origami. Desde 2020, AlphaFold ha identificado las estructuras de más de 200 millones de proteínas, contribuyendo a investigaciones críticas en todo el mundo. Más de dos millones de científicos de 190 países han utilizado esta herramienta, lo que ha acelerado la comprensión de enfermedades y la creación de fármacos.
Aplicaciones globales
El impacto de AlphaFold es tangible. Su uso ha permitido avances en la comprensión de la resistencia a los antibióticos, el desarrollo de enzimas que descomponen plásticos y la mejora de vacunas, como la que combate la malaria. Incluso ha facilitado la investigación de enfermedades como la leishmaniosis y la lepra. Jumper destacó: “Hemos cumplido la promesa de la biología computacional, ayudando a comprender el mundo de las proteínas”.
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Riesgos y regulaciones
Si bien los avances de Baker, Hassabis y Jumper ofrecen esperanzas para el futuro de la medicina y la ciencia, también plantean preocupaciones. El diseño computacional de proteínas tiene el potencial de ser mal utilizado, por ejemplo, para crear agentes biológicos peligrosos. Por esta razón, más de 160 científicos han firmado una iniciativa para regular el uso de la IA en este campo, incluyendo al propio Baker, quien ha insistido en la importancia de registrar y controlar cada molécula diseñada.
El Nobel de Química 2024, dotado con 10 millones de coronas suecas (unos 900.000 euros), no solo reconoce avances científicos, sino que celebra el creciente papel de la inteligencia artificial en la transformación de la ciencia y la humanidad. Como afirmó Hassabis, «AlphaFold es solo el comienzo del potencial de la IA para acelerar el descubrimiento científico y mejorar la vida de miles de millones de personas».







