Reino Unido.- Esta semana, el Palacio de Buckingham anunció que el rey Carlos III padece un tipo de cáncer, luego de someterse a una cirugía relacionada con un agrandamiento benigno de la próstata. Esta situación lo llevó a cancelar brevemente su agenda pública, aunque no se prevé que abdique al trono.
Durante 70 años ininterrumpidos, la reina Isabel II llevó sobre su cabeza la corona real, la cual incluye uno de los diamantes más polémicos y preciados de la historia. Este diamante, de 105 quilates, es conocido como «el diamante más infame del mundo» y también como Koh-i-noor. Su origen africano ha sido motivo de disputa en diferentes periodos históricos, pasando por las manos de príncipes mongoles, guerreros de Irán, gobernantes afganos y hasta marajás de Punjab, antes de llegar a la corona inglesa.
¿Por qué se considera maldito el diamante de la corona inglesa?
El Koh-i-noor fue un regalo de guerra en 1849, cuando el ejército británico invadió la India. El príncipe Duleep Singh, de 10 años, fue obligado a entregar el diamante a las fuerzas británicas. Aunque pidió que el diamante no fuera modificado, la Reina Madre lo redujo de 186 a 105 quilates y lo colocó en la icónica corona morada como símbolo de poder inglés.
La primera referencia histórica del Koh-i-noor proviene de las memorias de Babur, donde se menciona una escalofriante maldición sobre su destino: «Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios o una mujer pueden llevarlo con impunidad».
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Curiosamente, tanto la Reina Madre Isabel Bowes-Lyon como su sucesora, la reina Isabel II, vivieron hasta los 101 y 96 años respectivamente, siendo las reinas más longevas de Inglaterra. Al inicio del mandato de Carlos III, se esperaba que el rey regalara la joya a su esposa Camila, sin embargo, esto no sucedió.
Cabe destacar que la reina consorte, Camila, no aceptó llevar el Koh-i-noor durante la coronación del rey Carlos el pasado 6 de mayo. No hay evidencia de una relación directa entre el Koh-i-noor y el diagnóstico de cáncer del rey Carlos III anunciado por el Palacio de Buckingham.







