Chilpancingo.- Más de 10 mil habitantes del filo mayor de la Sierra de Guerrero se encuentran en una situación crítica, aislados sin acceso a víveres, agua potable ni servicios básicos, debido a las devastadoras lluvias de los últimos 12 días, muchas de ellas causadas por el huracán John. Las comunidades afectadas, ubicadas en las regiones de la Costa Chica, la Montaña y la Sierra, siguen sin recibir atención adecuada por parte de las autoridades.
Manuel Nava Reyna, presidente del Consejo Supremo de Pueblos del Filo Mayor de la Sierra, informó que al menos 100 comunidades de los municipios Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo, Atoyac de Álvarez y San Miguel Totolapan permanecen incomunicadas. El colapso de puentes y la destrucción de caminos y carreteras han dejado a estas zonas aisladas, complicando el acceso a ayuda humanitaria.
Luis Miguel Arellano Flores, excomisario de Yextla, en el municipio de Leonardo Bravo, mencionó que más de 10 mil habitantes de su comunidad y alrededores se encuentran sin víveres ni agua potable. «Prácticamente aquí en la Sierra estamos totalmente olvidados», afirmó Arellano, subrayando la falta de maquinaria adecuada para reparar los caminos destruidos.
Yextla, la comunidad más grande de Leonardo Bravo con 4 mil 800 habitantes, enfrenta una situación de extrema vulnerabilidad. Según Arellano, los caminos de terracería que conectan las comunidades de la región han desaparecido, y el sistema de distribución de agua potable quedó inutilizado. Los alimentos y productos de primera necesidad ya se han agotado.
El pasado 30 de septiembre, el gobierno estatal envió un helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública para evacuar a 16 enfermos de dengue y con problemas respiratorios. Sin embargo, Arellano señaló que el personal trató con indiferencia a la población y que muchos enfermos, especialmente adultos mayores, no quisieron subir al helicóptero por temor.
A pesar de los esfuerzos de los pobladores por improvisar vías alternas, como la construcción de un paso provisional con tubos, costales de arena y piedra, la situación es insostenible. «Los alimentos ya se escasearon, ya no hay nada», dijo Arellano, agregando que los campos de cultivo fueron sepultados por los deslizamientos de tierra.
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La comunidad ha hecho varias solicitudes de ayuda a Protección Civil y otras dependencias estatales, así como al presidente municipal de Leonardo Bravo, pero hasta ahora no han obtenido respuestas. «En la zona se palpa la tristeza de la gente más necesitada, de la gente que carece pero que no le llega nada», expresó Arellano con desesperación.
La situación en la Sierra de Guerrero representa una grave crisis humanitaria que requiere de una intervención inmediata para garantizar la supervivencia de miles de personas afectadas por las recientes catástrofes naturales.







