Por fin llegó a Mubi Crímenes del Futuro, la nueva cinta del director canadiense David Cronenberg, el mismo que llevó a la pantalla la icónica The Fly, un Método Peligros, Crash, entre otras extrañas y distintivas producciones.

Cronenberg se ha distinguido durante toda su carrera por hacer cintas que abordan temáticas donde la tranformación, mental y física, de los personajes, es un parteaguas de las historias, además de colocar tópicos aventurados y metáforas que dan giros interesantes a temas y críticas a la sociedad actual y Crímenes del Futuro no es la excepción.

La premisa nos sitúa en un futuro distópico (tal vez) donde han evolucionado y desarrollado biotecnología que se empata con la nueva ausencia de dolor en las personas, la evasión de enfermedades y la creación de nuevos órganos internos en algunos humanos. Así llegamos Saul y Caprice, un par de artistas que hacen performance corporales y buscan sorprender con su siguiente acto mientras sobreviven en una sociedad enferma por demostrar originalidad y pasar el aburrimiento cotidiano.

La cinta ofrece una crítica metafórica llena de figuras retóricas donde se refleja la psique humana, el mundo del arte, las pretensiones de la humanidad y la necesidad de sobresalir en un mundo que, aunque parezca haber solventado algunas carencias fisiológicas, mentalmente existen problemas y huecos que llenar.

Con las actuaciones de Viggo Mortensen, quien ya había trabajado con el director en Una Historia de Violencia, Lea Seydoux y Kristen Stewart, nos adentramos con personajes que pretenden, o en verdad ignoran, el dolor físico, pero mantienen la tensión necesaria para comprometer en más de una manera lo que piensan, sienten y dicen, dotando las interpretaciones de matices que hacen que en verdad nos sintamos dentro de un mundo posible.

Los efectos y la fotografía cuidan a detalle la paradoja que presenta el argumento, con una gama de colores oscuros y una iluminación que aporta más misterio, incomodando con algunas secuencias donde se muestra explícitamente el desgarre corporal de algunos personajes.

La música sirve como conductor de tensión, donde, a pesar de que algunas imágenes en ocasiones resultan confusas, nos adentra en un tono misterioso y un tortuoso que encara al espectador de manera frontal, exigiendo la atención completa y llevándonos a lugares oscuros.

La edición da el toque final que nos dibuja un futuro un poco a la Mad Max, donde, a falta de acción explosiva, los humanos buscan nuevas formas de divertimento, presentando una modernidad que se empata un poco con el concepto de postverdad y suma metáforas que requieren mas de un vistazo.

La cinta no es larga, pero sí puede llegar a resultar un tanto pesada, ya que el plot de la historia se presenta velozmente y es seguido por diálogos y escenas que suman a la trama, pero es hasta el tercer acto cuando volvemos a una inyección de adrenalina que culmina en una nota alta.

No te voy a mentir, la película requiere ser vista más de un par de veces para entender las paradojas y la semiótica que presenta, además de estar dirigida sobre todo a amantes del cine y seguidores del director, edificando una buena obra de cine de autor que incomoda y critica al mismo tiempo.

Si no conoces el trabajo de Cronenberg, una de dos, o solo te parecerá extraña o simplemente no será algo que te termine de encantar, pero si has seguido la trayectoria del director o la ves con la mente abierta desde otro lado, vas a querer verla de nuevo para seguir descubriendo los secretos que oculta la trama.

En lo personal, te la recomiendo y en verdad creo que es algo que debes darle una oportunidad. Es de las cintas que mas me han gustado del año, aunque tampoco es para tanto ni quiero inflar el hype, tampoco quiero decir el cliché de que es una cinta que no es para todos, lo mejor será que la veas y decidas por ti mismo, pero ojo, presta atención y déjate llevar por las imágenes.

Calificación: 9.3