Ciudad de México.- En una sorpresiva alocución televisiva, el presidente surcoreano Yoon Suk Yeol decretó la ley marcial, provocando una tensa madrugada en el país asiático. Elementos del ejército intentaron ingresar al Parlamento para imponer la medida, mientras asistentes parlamentarios se opusieron utilizando extintores. Las imágenes en vivo captaron el enfrentamiento, que se extendió por horas hasta que los legisladores lograron anular el decreto. La decisión de Yoon, argumentada como una respuesta a las «fuerzas antiestatales pro-norcoreanas», generó conmoción y fuertes críticas, pues no mencionó amenazas externas, sino internas.
La reacción fue inmediata. Manifestantes se congregaron frente al Parlamento exigiendo la retirada de la ley marcial, mientras el ejército anunciaba restricciones a las actividades parlamentarias, políticas y de medios de comunicación. Es la primera vez desde 1979 que Corea del Sur recurre a esta medida extrema, lo que agudiza las preocupaciones sobre la estabilidad democrática del país. La oposición, liderada por el expresidente Moon Jae-in, calificó la situación como una amenaza para la democracia e instó a una acción rápida para restaurar el orden constitucional.
La crisis también impactó los mercados financieros, con una caída del won frente al dólar, lo que llevó al ministro de Finanzas a convocar reuniones de emergencia. Por su parte, Estados Unidos monitorea de cerca los acontecimientos, aunque no ha emitido declaraciones definitivas. La tensión política y social que atraviesa Corea del Sur plantea serios desafíos para un país que, desde la década de 1980, había consolidado una imagen democrática en la región.







