Coahuila.- Apolinar Guajardo Falcón, presidente de la Asociación Ganadera Local de Múzquiz, acusó a la alcaldesa Tania Flores de gobernar con revanchismo político afectando a quienes no militan o simpatizan con el Movimiento Regeneración Nacional.

Aseguró que ese fue el motivo de la clausura del rastro y las instalaciones del gremio ganadero. A cinco días del cierre, el lugar luce abandonado.

«Ha habido administraciones de todos colores y con ninguna ha habido problema con todas se ha trabajado de la mano. Al final de cuentas lo que importa es el beneficio de Múzquiz tanto de ella como de los ganaderos, los partidos y las elecciones ya quedaron atrás», mencionó el líder ganadero.

Guajardo Falcón cuestionó la decisión de autoridades municipales por presuntas irregularidades en la operación del rastro.

«Actuaron mal porque ni siquiera fue notificada la asociación que iba a ser revisada, uno siempre ha estado en la mejor disposición de hacer las cosas bien. Los ganaderos y la asociación que represento es seria, de bien y si hay que tener la papelería en regla la tenemos», mencionó.

Consideró que con esas acciones la alcaldesa no solo afecta a los ganaderos, sino a la cadena productiva de los alimentos cárnicos y a la población que puede sufrir desabasto de carne y sus derivados.

«La cosa como la hicieron fue para afectar no solo a la Asociación sino al sector social, carniceros, restaurantes y todas las personas que movilizan ganado, no nada más la Asociación Ganadera», reiteró.


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El líder de este organismo hizo un llamado a la edil a reconsiderar la clausura, porque ese centro opera desde hace más de 20 años que sin su funcionamiento perjudica a productores que tendrán que ir a sacrificar las reses a otros rastros de la región con los gastos y movilidad de ganado que implica.

«Volvemos a retroceder, ese rastro hace años lo hicieron con la intención de que la gente no fuera a Sabinas y Monclova para no exponerse en la carretera. La alcaldesa quiere que volvamos a los tiempos de antes», dijo.

Subrayó que la clausura del rastro es un fuerte golpe a la economía de Múzquiz, al empleo y su competitividad.

«Tenemos 25 personas de las que dependen las familias de ellos, es una fuente de trabajo, en vez de apoyar la economía que está golpeada, lo poquito que hay se lo quiere acabar», concluyó.