A solo 84 días del 1 de octubre, fecha en la que Claudia Sheinbaum asumirá la presidencia de México, la especulación sobre su próximo gobierno y las decisiones que tomará está en su punto más alto. La pregunta en el aire es si será ella quien realmente tome las riendas del país o si la influencia del actual presidente, AMLO, seguirá marcando el rumbo.
A pesar de que en distintas ocasiones Andrés Manuel ha manifestado que, al terminar su mandato, no participará más en la vida política de nuestro país, esto no termina de convencer a muchos. La llegada de Claudia a Palacio Nacional representa la continuidad de la 4T con todos sus vicios y virtudes. Una de las grandes incógnitas es si Claudia podrá imprimir su propio sello en la administración o si vivirá la sombra de su predecesor.
Los desafíos que enfrentará la administración de la próxima presidenta serán enormes: tendrá que poner especial atención en mejorar el sistema de salud, atender la crisis de inseguridad que se vive en el país, el desabasto de agua y la deuda de PEMEX, por mencionar algunos.
La herencia del poder
Más allá de la lealtad y admiración que Claudia mantiene con AMLO, la convivencia de dos poderes en la Presidencia no es viable de ninguna manera. La heredera y encargada de construir el segundo piso de la “cuarta transformación” de México, heredo un partido y una marca que tiene mucho éxito a nivel nacional, pero como todo contrato vienen incluidas algunas cláusulas.
Andrés Manuel, al concebirse como creador y padre de MORENA, es de esperarse que no querrá dejar a su más grande creación así de fácil y deseará continuar con el manejo político-social de la 4T. Esto es lo que genera incertidumbre y nos hace pensar que a pesar de la preparación y buenos comentarios que se han escuchado de la próxima presidenta no pueda tomar el poder total de la silla presidencial.
Todo parece indicar que después de los primeros doce nombramientos con la huella de Claudia, de aquí en adelante se verá la mano del tabasqueño. Rosa Icela Rodríguez y Ariadna Montiel son mujeres de confianza de AMLO, no hay ninguna duda. Habrá que preguntarse si en las próximas designaciones habrá personajes más ligados al inquilino de Palacio Nacional que a la Dra. Sheinbaum.
Entre los nombramientos que más generaron molestia y enojo, destaca el de Mario Delgado como Secretario de Educación, quien no cuenta con experiencia en la materia, pero todo indica que hubo presiones para que la Dra. Sheinbaum lo colocara en una secretaría de enorme importancia.
Solo el tiempo dirá hasta qué punto Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador logran mantener un gabinete compartido. Si la Dra. Sheinbaum obtiene un amplio respaldo de la sociedad y de la 4T, podrá establecer el orden constitucional, garantizando que el único liderazgo político en el gobierno sea el suyo. Así, Claudia podrá demostrar no solo ser la primera mujer presidenta de México, sino también destacarse como una figura política con habilidades de mando y liderazgo. Esperemos que, para el bien de México, llegue pronto el momento en que Claudia pueda tomar las riendas al 100% de nuestro país, y que Andrés Manuel no influya en las decisiones que se tomen en Palacio Nacional.
P.D: Todas mis opiniones son a título personal y no representan postura alguna de mi cargo público.
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