Ciudad de México.- Un grupo de investigadores chinos realizó una prueba de BCI intervencionista en un mono, conectando un electroencefalógrafo a la pared cerebrovascular del animal para recopilar su actividad eléctrica cerebral. A través de esta tecnología, el mono pudo controlar un brazo mecánico activamente. Este experimento es un avance significativo en la investigación del cerebro y sitúa a China entre los niveles más altos del mundo en el campo de la tecnología BCI.

Mediante la tecnología BCI, los pacientes con disfunción motora pueden interactuar con su entorno y mejorar su calidad de vida. Este tipo de tecnología se divide en tres categorías: invasiva, no invasiva e intervencionista. Mientras que la primera implica una cirugía para colocar electrodos en la corteza cerebral, la segunda recoge señales cerebrales a través del cuero cabelludo y la tercera se logra mediante una cirugía mínimamente invasiva, mejorando la calidad de la señal.

Aunque Estados Unidos lidera en la tecnología BCI invasiva a través de la compañía Neuralink de Elon Musk, China destaca en la tecnología no invasiva, siendo pionera en la decodificación y aplicación de BCI. Se espera que la tecnología BCI intervencionista se utilice clínicamente en un plazo de cinco años o más.