El cambio climático está poniendo en peligro el sabor y el aroma de las cervezas europeas al afectar a uno de sus ingredientes fundamentales: el lúpulo. Un nuevo estudio reveló que las principales regiones de cultivo de lúpulo en Europa disminuyeron tanto sus cosechas como la calidad del producto debido al calentamiento global. Esto podría tener graves consecuencias para la producción cervecera en la región, especialmente en España y otros países del sur de Europa.

El lúpulo, uno de los cuatro ingredientes esenciales de la cerveza junto con el agua, la levadura y la malta de cebada, no solo contribuye a la estabilidad de la bebida al actuar como un antibacteriano natural, sino que también le proporciona su característico aroma y amargor. El cambio climático alteró el ciclo de crecimiento y fructificación del lúpulo, afectando negativamente tanto a la cantidad como a la calidad del producto.

El estudio, realizado por científicos checos y alemanes, se centró en cinco de las principales regiones de cultivo de lúpulo en Europa y abarcó datos desde 1970 hasta 2020. Los resultados mostraron que la fructificación del lúpulo se adelantó hasta en 20 días en el último medio siglo debido al aumento de las temperaturas.

Este cambio en el ciclo de crecimiento ha afectado negativamente a la cantidad de lúpulo producido y a la concentración de la resina de lupulina, que contiene los ácidos alfa responsables del amargor de la cerveza.

El estudio también proyectó que, en un escenario de emisiones continuas, la cosecha de lúpulo podría disminuir aún más en el futuro, lo que tendría un impacto  en la producción de cerveza en toda Europa. El sur de Europa, incluyendo España y Portugal, se considera particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático en la producción de lúpulo.

Ante esta amenaza, algunas cerveceras buscan alternativas, como el cultivo de lúpulo en interiores, en invernaderos, con condiciones controladas.