Fue en San Luis Potosí donde ciudadanos intervinieron un mural, pues lo tacharon de inmoral.  Fue la propia murales Carolina Castro quien denunció el hecho. 

«Hace un par de semanas fui invitada a Wadley, San Luis Potosí a pintar un muro en el espacio público, al lado de algunos colegas, y con total libertad creativa. Asistí muy emocionada, principalmente porque hace un buen tiempo que no dibujo, mucho menos pinto.

Pues bien, todo esfuerzo y entusiasmo fue reducido a nada cuando yo ya no me encontraba en el pueblo. Alguien se quejó de la impudicia de mi obra, y alguien más decidió (sin consultarme) tapar esa vergüenza con un bikini rosa. Estando yo presente y conviviendo con personas locales nadie se quejó ni me dijo nada sobre modificar, quitar o agregar.

No puedo expresar bien mi enojo y decepción, en primera porque alguien se sintiera con el derecho de pasar por encima de mi trabajo y opinión, y en segunda por presuponer que ver un bikini rosa es más digno que ver el cuerpo de una mujer, que no pretende ser provocativo, o estimular más allá de lo que es la desnudez. Simple y llana desnudez.

He pedido ya que borren la pieza o mínimamente borren mi firma, pues no representa y más bien contradice todo en lo que creo, y lo que busco comunicar con mi trabajo. Me deslindo del todo de esta pieza, y me quedo con un sabor amargo ante la convivencia humana, que ya sabemos que es chafa, misógina, machista y retrograda, pero que cada día nos demuestra que estamos peor de lo que suponíamos».