Existen más de diez adaptaciones del cuento clásico de la Cenicienta: animadas, parodias, musicales, etc. Cada una de ellas ha tratado de aportar algo diferente a la trama, ya sea cambiando la época en la que se lleva a cabo la historia o modificando la naturaleza de algunos personajes. Todo ha sido válido en el tratamiento.
Desde el estreno de la película animada en 1950 hemos visto a Cenicientas modernas, afroamericanas, rudas y diferentes. Podríamos pensar que después de 70 años de adaptar esta historia ya no existiría la necesidad de presentar algo más; pero Amazon tomó la batuta y presentó una versión desabrida, tibia y sin sentido, aderezada con un guion pobre y disfrazada de musical.
Comenzar a hablar de esta cinta es complicado, no porque el guion sea complejo o tenga giros inesperados, al contrario, es tan deplorable el tratamiento que ofrece la cinta que es fácil para el espectador cuestionarse todas las decisiones, mismas que ni siquiera logran tener coherencia con la historia que se plantea.
Los montajes musicales fallan de manera espectacular; toman canciones como Seven nation army de los White Stripes o Somebody to love de Queen y las retuercen hasta lograr versiones poco disfrutables y sin sentido.
Los efectos especiales quedan a deber, parece que el presupuesto no fue suficiente para detallar el CGI. Los decorados no respetan la temporalidad, mucho menos los vestuarios, que saltan entre atuendos modernos y vestimentas del siglo XIX. No existe un hilo conductor, no se presenta nada que tenga coherencia con el mundo que se plantea, lo que hace que la historia sea tediosa y lenta.
Centrándonos en el guion escrito por Kay Cannon, misma que escribió Pitch Perfect, toma la historia original y la revuelve a su antojo cambiando personajes y modificando sus actitudes a su antojo. No tendría nada de malo hacer esos cambios, la versión del 2004 protagonizada por Hillary Duff o la versión de los noventas donde aparece Whintey Houston lo hicieron. La enorme diferencia es que en todas esas adaptaciones la historia se cimentaba y continuaba en una misma dirección.
En la versión dirigida por la misma guionista no hay compromiso, ni siquiera hay provocación; parece que el único objetivo fue realizar una versión nueva para sumar a personajes que se adaptaran a la inclusión de nuestros tiempos, cosa que no está del todo mal, pero sin compromiso real y bien hecho, la película parce mucho más una parodia mal hecha de cualquier programa de sketches de cualquier programa cómico.
El elenco no tiene química, si bien Camila Cabello trata de representar a una Cenicienta fuerte e independiente su personaje no termina de cerrar y la actuación resulta un tanto forzada. El príncipe protagonizado por Nicholas Galitzine literalmente escupe sus líneas sin generar química con la protagonista. Pierce Brosnan encarna a un rey mandón y gris sin personalidad. El hada de esta historia fue llevada a la pantalla por Billy Porter, quien representa a un hada sin género, y a pesar de que se nota el esfuerzo para tratar de hacer un buen papel, el guion lo orilla a todos los clichés habidos, ridiculizando al personaje.
Durante las escenas musicales se presentan previamente a pregoneros que, rapeando, dan una introducción para lo que va a pasar. La idea, una vez más es buena, pero no tiene sentido.
James Corden, famoso presentador y comediante británico, aparece como productor en la cinta. Si nos remontamos al humor que maneja y lo sumamos al humor de Kay Cannon podemos entender el destrozo resultado que entregaron.
Las versiones que han salido hasta el momento de Cenicienta tampoco las pidió nadie, pero no pregonaron con bombo y platillo que sería una gran cinta que traería un nuevo aire a la historia. Tal vez por eso esta versión de Amazon resulta más molesta, nadie la esperaba, nadie la pidió y decepciona peor que sus antecesores.
Está de más decir que vivimos en una época donde pocas cosas nuevas se presentan, parece que preocupa más el hecho de enaltecer una producción por la inclusión o transgresión que contiene que por la historia que cuenta, y esta versión de Cenicienta parece el epítome de todo lo que puede salir mal.
Quizás para ver esta cinta se necita encontrar la conjunción de tres cosas: desconocer la historia de origen, que te gusten los musicales forzados y, sobre todo, que no analices más allá lo que se te está presentando. La historia dice que es así porque es así, en el mismo mundo pueden convivir guitarras eléctricas con máquinas antiguas, y una larga lista de incoherencias burdas que, si en verdad no te molestan, tal vez pases un rato no tan desagradable.
Calificación: 4.5






