Inglaterra.- Miles de personas se dieron cita este sábado en el icónico monumento de Stonehenge, Inglaterra, para celebrar el solsticio de invierno, el día más corto del año en el hemisferio norte. En un ambiente cargado de simbolismo y tradición, los asistentes esperaron ansiosos el amanecer, aplaudiendo con fervor al ver al sol elevarse sobre las piedras de este enigmático sitio neolítico.

Vestidos con atuendos de druidas, decoraciones florales y pinturas rituales, cerca de 4,500 personas se congregaron desde antes del alba, siguiendo una práctica observada desde tiempos paganos. Este día es especial para los visitantes, ya que se les permite tocar las majestuosas piedras, alineadas con precisión en el eje solar durante los solsticios de verano e invierno. «Es un momento para reflexionar sobre el año que termina y celebrar la renovación y el renacimiento», expresó Chris Smith, uno de los asistentes.

Construido hace más de 4,000 años, Stonehenge sigue siendo un punto de reunión para quienes celebran los ciclos de la naturaleza. Reconocido por su imponente tamaño y precisión arquitectónica, este monumento megalítico atrae a multitudes también durante el solsticio de verano, reafirmando su legado como un símbolo universal de conexión con los astros.