Nuevo León.- En un operativo coordinado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León, agentes ministeriales ejecutaron órdenes de aprehensión contra Astrid “N” y César “N”. Ambos son señalados como los presuntos responsables detrás de las cuentas de redes sociales identificadas como “La Tía Paty”, un perfil que, bajo la apariencia de denuncias y chismes locales, operaba una sofisticada red de extorsión digital y reclutamiento sexual.
Las detenciones se llevaron a cabo en los exclusivos sectores de Contry y Cumbres, en la zona metropolitana de Monterrey, marcando el fin de una cuenta que se había convertido en una herramienta de presión y miedo para la sociedad regiomontana.
Del señalamiento público a la extorsión de 500 mil pesos
La Fiscalía identificó un patrón sistemático de coerción: las cuentas de “La Tía Paty” difundían contenido sensible o comprometedor de figuras públicas y ciudadanos. Posteriormente, los administradores contactaban a las víctimas para exigir pagos a cambio de retirar la información.
“Se trata de la posible participación en la operación de cuentas utilizadas para la difusión de contenido y la presunta exigencia de pagos a cambio de su retiro”, sintetizó la autoridad en su informe oficial.
Uno de los casos más alarmantes bajo investigación refiere que los imputados llegaron a exigir hasta 500 mil pesos a un profesional de la salud para eliminar publicaciones que afectaban su integridad y carrera.
El esquema de los «Sobrinos»: Catálogos y servicios sexuales
Las indagatorias han revelado una dimensión aún más oscura del caso. La plataforma no solo funcionaba para la extorsión directa, sino como un centro de reclutamiento. Según las líneas de investigación, los detenidos habrían creado un supuesto catálogo de mujeres para presentarlas con hombres de alto nivel socioeconómico, a quienes apodaban «sobrinos».
Una creadora de contenido local, citada en las investigaciones, describió el modus operandi de manera coloquial pero contundente:
- Fase 1: Exhibir a personas para ganar tracción y seguidores.
- Fase 2: Crear un catálogo de mujeres para encuentros con hombres de poder.
- Fase 3: Extorsionar a dichos hombres («sobrinos») bajo la amenaza de divulgar sus encuentros.







