Ciudad de México.- El Cártel del Golfo, una de las organizaciones criminales más antiguas de México, ha ampliado sus operaciones ilícitas a través de embarcaciones ligeras, empleadas en el tráfico de drogas, personas y pesca ilegal en las aguas que comparten México y Estados Unidos. Las operaciones se concentran en Playa Bagdad, en Tamaulipas, un punto clave desde donde los pescadores vinculados al cártel utilizan lanchas rápidas para cruzar ilegalmente a territorio texano. Además del contrabando, las embarcaciones se dedican a la captura de especies marinas como el pargo rojo y los tiburones, cuyo comercio está restringido debido a la sobreexplotación.
Las investigaciones apuntan a que la pesca ilegal se ha convertido en una fuente significativa de ingresos para la organización criminal. Los pescadores regresan a México con las capturas, que luego son procesadas y vendidas en mercados locales o exportadas nuevamente a Estados Unidos, generando millones de dólares anuales. Sin embargo, estas actividades no solo afectan las economías de ambos países, sino que también tienen un impacto negativo sobre el ecosistema marino, con la muerte de especies no deseadas durante las capturas y la amenaza a las especies protegidas.
Las autoridades estadounidenses, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), han identificado a los principales líderes del Cártel del Golfo responsables de estas actividades. Entre ellos se encuentran Ismael Guerra Salinas, conocido como Mayelo, y su hermano Omar Guerra Salinas, quienes supervisan el tráfico de drogas, la pesca ilegal y el contrabando de personas. Estas sanciones, que incluyen el congelamiento de bienes y la prohibición de realizar transacciones financieras, buscan desarticular las redes de estos criminales. Sin embargo, la naturaleza transnacional de las operaciones del cártel pone en evidencia la necesidad de un esfuerzo colaborativo entre México y Estados Unidos para frenar esta creciente amenaza.







