Rusia.- Los ataques con drones y misiles lanzados por Ucrania contra instalaciones petroleras y gasísticas rusas han reducido hasta en una quinta parte la capacidad de producción de combustible en ese país. Las agresiones han impactado refinerías en regiones como Volgogrado, Krasnodar, Samara, Rostov y Sarátov, además de oleoductos estratégicos como el Druzhba y terminales portuarias como la de Ust-Lugá, lo que ha generado serias afectaciones al suministro.
La ofensiva ucraniana, iniciada a comienzos de 2024 y reforzada en los últimos meses, ha provocado daños en complejos clave como las refinerías Afípskaya, Slaviánskaya, Kúibishevskaya y Novokúibishevskaya, así como incendios prolongados en instalaciones de Rostov. Estas acciones han obligado a detener operaciones en múltiples ocasiones, con un impacto directo en la disponibilidad de gasolina y diésel en el mercado ruso.
Ante el desabasto y la presión sobre los precios internos, que han alcanzado niveles de hasta 64,96 rublos por litro, el Gobierno ruso impuso la prohibición de exportar gasolina hasta finales de octubre. A la par, se han registrado tensiones diplomáticas, ya que los ataques contra el oleoducto Druzhba afectaron el suministro hacia Hungría y Eslovaquia, países que han advertido sobre riesgos a su seguridad energética.







