Argentina.- El brutal asesinato de Kim Gómez, una niña de siete años en La Plata, ha desatado una crisis política entre el presidente Javier Milei y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. La menor fue arrastrada por más de un kilómetro tras ser arrojada de un vehículo robado, lo que provocó una ola de indignación en el país. El caso ha puesto en el centro del debate la seguridad en la provincia más grande de Argentina y ha avivado la confrontación entre el oficialismo y la oposición.
Milei exigió la renuncia de Kicillof y propuso la intervención federal de Buenos Aires, asegurando que su gobierno podría acabar con la violencia en un año. Desde el peronismo, la respuesta fue inmediata. Máximo Kirchner calificó de «irresponsable» la postura del presidente y acusó al oficialismo de usar la tragedia con fines políticos. La disputa se da en un contexto de tensión fiscal, ya que Kicillof denunció la retención de fondos destinados a la seguridad por parte del gobierno nacional.
Pese a la postura de Milei, una intervención en la provincia parece poco viable, ya que la Constitución argentina solo la permite en casos de crisis institucional extrema. Más allá del debate sobre seguridad, el enfrentamiento entre ambos líderes refleja la lucha política de cara a las elecciones legislativas de octubre, donde el oficialismo busca consolidar su poder y el peronismo intenta evitar su retroceso.







