Cinco policías estatales, entre ellos una mujer, fueron asesinados tras ser emboscados por un grupo armado mientras circulaban en una patrulla en el municipio de Frontera Comalapa, Chiapas.
El ataque ocurrió en la carretera Panamericana, cerca del ejido Sabinalito, una zona afectada por la disputa entre organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Las víctimas viajaban en la unidad 23057 y fueron atacadas con disparos y explosivos; posteriormente, los agresores incendiaron el vehículo oficial.

El gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, condenó los hechos, aseguró que no habrá impunidad y anunció una respuesta por parte de las fuerzas de seguridad del estado en coordinación con la Fiscalía General.
“No voy a permitir que vuelvan los hechos de violencia a Chiapas. Eso se acabó”, declaró.
Los agentes fallecidos fueron identificados como Guillermo Cortés Morales, Jesús Sánchez Pérez, Joel Martínez Pérez, Pedro Hernández Hernández y Brenda Lizbeth Toalla Blanco.
Durante el levantamiento de evidencias se encontraron al menos 700 casquillos percutidos de distintos calibres.
Este hecho ocurrió días después de otro enfrentamiento en la comunidad de Verapaz, donde elementos del Ejército y Guardia Nacional también fueron emboscados.
En respuesta, la Secretaría de Seguridad del Pueblo desplegó más de mil elementos en la región, incluyendo al nuevo grupo especial Pakal, para reforzar la vigilancia y proteger a la población.







