Buenos Aires.-  Argentina ha dejado de formar parte formalmente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este martes, al cumplirse exactamente un año de la notificación formal de retiro, el gobierno de Javier Milei hizo efectiva la medida, convirtiendo al país en uno de los pocos en el mundo en operar fuera del marco del organismo sanitario de las Naciones Unidas.

A través de su cuenta en la red social X, el canciller argentino, Pablo Quirno, confirmó que el plazo legal establecido por la Convención de Viena ha concluido, sellando así una decisión que nació de las profundas críticas del mandatario hacia la gestión global de la pandemia de COVID-19.

Soberanía sanitaria y críticas al «control social»
La salida de la OMS no es una sorpresa, sino la ejecución de un plan anunciado en febrero de 2025. Desde el inicio, Javier Milei fue tajante al calificar al organismo como «nefasto», acusándolo de ser el brazo ejecutor de lo que él considera «el mayor experimento de control social de la historia» en referencia a las cuarentenas obligatorias.

Los argumentos del Ejecutivo:

  • Autonomía: El exvocero Manuel Adorni subrayó en su momento que la salida otorga «flexibilidad» para implementar políticas adaptadas estrictamente a los intereses nacionales.
  • Recursos: El gobierno sostiene que el presupuesto anteriormente destinado a las cuotas de la OMS será ahora gestionado internamente con mayor soberanía.
  • Cooperación bilateral: El canciller Quirno aseguró que Argentina no se aislará, sino que buscará acuerdos directos con otros países y bloques regionales, sin mediación del organismo internacional.

Un mar de críticas académicas y científicas
A pesar del tono celebratorio de la Casa Rosada, la medida ha sido recibida con alarma por la comunidad científica y expertos en relaciones internacionales dentro y fuera de Argentina.

«Es una aberración desde el punto de vista sanitario. Salir de la OMS desconecta a Argentina de la vigilancia epidemiológica global, del acceso a fondos de investigación y de protocolos de emergencia estandarizados», señalaron especialistas tras el anuncio original.

Con este movimiento, Argentina se adentra en un terreno inexplorado. Al renunciar a la Constitución de la OMS, el país deberá renegociar su participación en programas de vacunación masiva administrados por el Fondo Rotatorio y otros mecanismos de cooperación técnica que dependen de la membresía al organismo.