Nissan anunció la suspensión de los nuevos pedidos en Estados Unidos de sus modelos Infiniti QX50 y QX55, producidos en la planta COMPAS de Aguascalientes, debido a la entrada en vigor de los nuevos aranceles automotrices impuestos por el presidente Donald Trump.

Los gravámenes elevan hasta en un 52 por ciento los costos de importación, por lo que la automotriz japonesa está reconsiderando su estrategia de exportación desde México.

La medida forma parte de una revisión más amplia de operaciones impulsada por el nuevo director ejecutivo de Nissan, el mexicano Iván Espinosa, en medio de una reestructuración ante la mayor crisis financiera de la empresa en 26 años.

En contraste, la compañía decidió revertir un recorte previamente anunciado en su planta de Smyrna, Tennessee, donde ahora mantendrá dos turnos de producción del modelo Rogue, cuya fabricación en suelo estadounidense queda exenta de los aranceles.

La empresa aclaró que cuenta con suficiente inventario de vehículos en sus concesionarios estadounidenses, por lo que la suspensión no afectará de inmediato la disponibilidad en ese país.

Las acciones de Nissan cayeron más de 5 por ciento en la Bolsa de Tokio tras el anuncio de los «aranceles recíprocos» de Donald Trump. Por otro lado, la compañía informó que dejará de fabricar autos en Argentina y concentrará la producción de pickups en México a partir de 2026.