Estados Unidos.- La tensión entre Sam Altman y Elon Musk alcanzó un nuevo nivel esta semana luego de que el director de OpenAI rechazara una oferta de compra de cerca de 100,000 millones de dólares encabezada por el empresario y un grupo de inversionistas. “OpenAI no está a la venta”, sentenció Altman, quien además lanzó una declaración personal sobre Musk: “No creo que sea una persona feliz. Todo lo que hace lo hace desde la inseguridad”. La negativa marca otro episodio en la complicada relación entre ambos, que pasó de la cooperación en 2015, cuando cofundaron OpenAI, a una disputa abierta tras la salida de Musk en 2018.

El magnate, que actualmente dirige Tesla y X, ha criticado el rumbo de OpenAI, argumentando que la compañía traicionó su misión inicial al convertirse en una empresa con fines de lucro y al recibir grandes inversiones de Microsoft. En 2024, Musk demandó a OpenAI y acusó a Altman de alejarse del propósito original de la organización. Mientras tanto, el dueño de X lanzó su propia empresa de inteligencia artificial, x.AI, con el chatbot Grok como su principal apuesta, en un intento de competir con ChatGPT.

La disputa entre ambos ocurre en un contexto político en el que Musk ha sido vinculado al expresidente Donald Trump, quien lo designó como jefe del Departamento de Eficiencia del Gobierno. Por su parte, Altman ha ganado influencia en Washington con el respaldo del gobierno de Estados Unidos para el desarrollo de infraestructura en inteligencia artificial. La pelea entre estos dos gigantes de la tecnología no muestra señales de terminar pronto y podría definir el futuro del sector en los próximos años.