En su discurso, en el consejo político del PRI, el líder Miguel Ángel Riquelme dejó a entrever que buscarán la alianza formal con el PAN, ya la tienen con el PRD, para que su sucesor sea también priista: Manolo Jiménez.

Y digo formal, porque la informal ya se dio en la última elección de alcaldes. En Saltillo panistas votaron a favor del alcalde electo José Maria Frausto Siller y en Torreón por Román Alberto Cepeda.

En un discurso claro y fuerte, Riquelme denunció que, en tres años, Morena desde el Gobierno federal, le ha quitado a Coahuila, 17 mil millones de pesos. 

A pesar de esos recortes injustificados en áreas prioritarias como la Salud, en plena pandemia, y otras como la Seguridad y la Educación, los ciudadanos, en lo político, han respaldado al PRI, porque sienten y viven los resultados de un Gobierno estatal eficiente y comprometido.

Caso contrario rechazan los recortes y otras prácticas que los lesionan. Eso también sucederá en la elección del 23, donde, habremos de repetir el triunfo en la elección de gobernador del estado.

Sin embargo, dejó claro que el PRI está abierto al diálogo con otras corrientes políticas –alusión al PAN– para llegar a acuerdos. No es momento de pelearnos con nadie, apuntó.

Su discurso destaca la urgente necesidad de llegar, dijo, unidos. Y lo dice sabedor de que enfrente estará el presidente López Obrador con mucho dinero que repartir en sus programas sociales, con un candidato a modo –Ricardo Mejía– y su prioridad de ganar en el 23, Coahuila con la joya de su corona. El Estado de México ya lo tiene Morena, desde ahora.