Saltillo.- Durante la instalación formal de la LXIII Legislatura de Coahuila, que por vez primera será presidida por una mujer, Luz Elena Morales Núñez, diversas corporaciones e instituciones de seguridad y procuración de justicia levantaron las antenas.
Junto con ella protestó también, el ahora diputado, Alfredo Paredes López, quien, con aplausos y de pie anhela el manto de impunidad que lo libre de la estela de corrupción que lo persigue, luego de desfalcar de por vida el futuro de Monclova, municipio que malgobernó.
Frente al gobernador, Manolo Jiménez Salinas, y del magistrado presidente del Poder Judicial, Miguel Felipe Mery Ayup, así como del fiscal general, Gerardo Márquez Guevara, Paredes López sudaba a gota gorda porque sabe que hay expedientes negros que lo persiguen.

Las defraudaciones y la inmensa riqueza que logró amasar saqueando las arcas municipales de la antes conocida capital del acero, obligaron la instalación inmediata de dispositivos contra todo tipo de roedores, dada la peligrosidad de este espécimen de la política coahuilense, que, afortunadamente, al menos por los próximos tres años, tendrá las manos atadas en el Palacio Legislativo, donde no tendrá recursos públicos que malversar.
Y ante las cámaras de RCG Media, asegura estar tranquilo y que por el momento no ha solicitado amparo de la justicia federal.
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«No, no me he amparado para nada. ¿Esta usted tranquilo? Por supuesto que sí, estamos tranquilos».
Durante toda la sesión de instalación de la nueva legislatura, Alfredo Paredes López festejaba su arribo al Palacio Legislativo, presumiendo que un manto de impunidad habrá de prevalecer, al menos por los próximos tres años, en tanto que sus negocios y propiedades amasados a la sombra del poder y la corrupción van viento en popa.







