Estados Unidos.- El asteroide 2024 YR4, considerado por la NASA como un objeto de gran relevancia debido a su potencial destructor, ha generado incertidumbre entre la comunidad científica tras descubrirse que podría impactar la Tierra en 2032. Para evaluar su trayectoria con mayor precisión, los expertos ya han dirigido el telescopio James Webb hacia su órbita, permitiendo un monitoreo constante de su desplazamiento en el espacio.
En medio de la creciente preocupación, el científico británico Robin George Andrews advirtió que “podría ser demasiado tarde” para desviar el asteroide, argumentando que la misión DART de la NASA, utilizada con éxito en 2022 contra Dimorphos, podría no ser efectiva en esta ocasión. Según Andrews, la composición del asteroide podría provocar que, en caso de un impacto fallido, sus fragmentos se conviertan en proyectiles que agravarían la amenaza.
Pese a estas alarmas, el especialista señaló que la probabilidad de colisión sigue siendo baja y que el evento aún requiere un análisis detallado. No obstante, comparó los posibles daños con el impacto de Tunguska en 1908, que devastó millones de árboles en Siberia. Ante este escenario, el científico sugirió que, si el asteroide no puede ser desviado, la mejor opción podría ser simplemente apartarse de su trayectoria.






