Ciudad de México.- El glaciar Lewis, una de las últimas masas de hielo en el monte Kenia, está en vías de desaparecer. Charles Kibaki Muchiri, un guía con 25 años de experiencia, ha sido testigo de la transformación de las nieves eternas en áspera roca. “Era realmente hermoso”, recuerda con nostalgia sobre la espesa capa blanca que cubría las cumbres durante meses. Ahora, de la imponente masa de hielo que se veía en las imágenes de archivo, solo quedan dos pequeños bloques, lo que amenaza la atracción turística de la región.
Los estudios científicos confirman esta alarmante tendencia. Investigaciones como la del glaciólogo Rainer Prinz revelan que el glaciar Lewis ha perdido cerca del 90% de su volumen entre 1934 y 2010, debido al calentamiento global. El monte Kenia, uno de los pocos picos africanos con glaciares, podría quedar completamente desprovisto de estas masas de hielo para 2030. Esta pérdida no solo altera el paisaje, sino que también impacta el ecosistema y a las comunidades que dependen del agua proveniente de los glaciares.
El problema se extiende a toda África oriental. Estudios satelitales de 2024 muestran que el Kilimanjaro conserva solo el 8.6% de su glaciar, el monte Kenia un 4.2% y la cadena del Rwenzori, en Uganda, un 5.8%. Aunque los glaciares actuales son insignificantes como depósitos de agua, su desaparición afecta el equilibrio hídrico de la región. Hidrólogos de la Unesco advierten que los bosques de montaña, y no los glaciares, son ahora los principales reservorios de agua, lo que resalta la necesidad de preservar estos ecosistemas ante la crisis climática.







