Por más que los políticos quieran llamar la atención con sus declaraciones, le recomiendo que los evalúe desde una forma sencilla; cuando llegue a la caja a pagar su mandado, cuando cargue gasolina, cuando camine por las calles, cuando sus hijos vayan a la escuela, cuando tenga la necesidad de atención médica, entre otras prioridades.
En campañas los políticos se comprometen, algunos sí cumplen… otros no.
Ya en sus funciones, todo el tiempo aparecen en los medios de comunicación y opinan sobre todo tipo de temas. A veces sus declaraciones son muy importantes, otras veces no. Incluso en ciertas ocasiones, difunden sus temas personales en redes sociales para tratarse de vincular desde otra óptica con sus seguidores, convencer a sus detractores o simplemente ajustarse a la sociedad común.
Pero al margen de las declaraciones y de las estrategias de comunicación, califíquelos de una forma sencilla y cotidiana.
Cuando compra un kilo de tortillas o de huevo, tomate, cebolla, carne de res o de pollo, cuando pague el agua y la luz, el celular, es decir los alimentos, los bienes y los servicios.
Más cuando llegue a cargar gasolina para su carro o su moto.
Ahí se dará cuenta quién cumple y quién no. Le podrán argumentar precios internacionales, repercusiones del mercado mundial y bla-bla-bla.
La pandemia ya los descobijó y quedaron al descubierto los Gobiernos efectivos y los ineptos.
Así con un un simple ejercicio cotidiano, sabrá quien lo ofende con sus declaraciones, no le cumple y ni le cumplirá nunca.
Es cuestión de hacer comparaciones del antes y del ahora, ver si el bolsillo alcanza o no, lo demás es populismo, puro, puro populismo.






