La impunidad es uno de los sentimientos que más agravian a la sociedad.
Desdibuja el orden y la legalidad, y provoca un enorme malestar.
Por el contrario, aplicar la ley provoca el sentimiento de orden que es vital para una sociedad como la nuestra que goza de los mejores niveles de seguridad.
Muy bien por la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública porque hicieron su parte para detener a José Luis «N», el sujeto que borracho golpeó con todas las agravantes a don Pedro, vigilante de seguridad de 72 años de un fraccionamiento privado.
Las imágenes captadas por una cámara de seguridad le dieron la vuelta al mundo en noticieros y en redes sociales. La víctima, con secuelas de poliomielitis, se hincó pidiéndole clemencia al agresor, quien enfureció solo porque se le pidió que entrara en su vehículo por el lado de visitantes al tener adeudo en las cuotas de vigilancia y de mantenimiento.
Después de golpearlo con saña, José Luis «N», de profesión abogado, fue detenido ayer en casa de sus padres por elementos de Seguridad Pública y de la Fiscalía General del Estado; ahora deberá responder ante un juez por la denuncia del grave delito de intento de homicidio.
La sociedad aplaude que las autoridades estatales hayan actuado conforme lo establece la ley, con prudencia y con inteligencia.
Se trata de un importante acierto, así como el de hace siete días con la captura del hombre que asesinó a una joven en Piedras Negras.
Se sacaron un diez el fiscal, Gerardo Márquez, y el secretario de Seguridad, Federico Fernández Montañez.
Lo dicho en Coahuila, hay seguridad, y para muestra están ambos casos que reflejan el combate a la impunidad.
Desde su gestión como alcalde, Manolo Jiménez reordenó el aparato de seguridad y los resultados fueron exitosos.
Hoy la coordinación de esfuerzos rindió resultados rápidos con la captura del agresor y generó el ambiente de justicia que no significa otra cosa, más que darle a cada quien lo que le corresponde.
El gobierno ciudadano así respondió, rápido y justo.






