Rusia.- El saldo fatal del ataque perpetrado la semana pasada en una sala de conciertos a las afueras de Moscú ha aumentado a 140 víctimas mortales, informaron autoridades rusas el miércoles, tras el fallecimiento de una persona hospitalizada. El ministro de Salud, Mijail Murashko, indicó que otras cuatro personas permanecen en estado crítico, mientras se mantienen los esfuerzos médicos por salvar sus vidas.
El Crocus City Hall, ubicado en un gran complejo comercial y de entretenimiento al noroeste de Moscú, fue escenario del ataque más letal en territorio ruso en casi dos décadas. La masacre del viernes por la noche involucró al menos cuatro individuos armados con fusiles automáticos, quienes dispararon contra el público y provocaron un incendio.
Una filial del Estado Islámico asumió la responsabilidad del ataque, según declaraciones de servicios de inteligencia estadounidenses y franceses. El servicio federal de seguridad ruso arrestó a 11 personas, incluidos cuatro presuntos autores materiales, aunque las autoridades rusas insisten en culpar a Ucrania y Occidente, una acusación que Kiev niega rotundamente.
Funcionarios rusos, incluido el jefe del FSB, Alexander Bortnikov, sugieren que los servicios de inteligencia occidentales podrían haber asistido a los perpetradores, reforzando la teoría de la participación ucraniana. Sin embargo, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, contradice esta versión al afirmar que los sospechosos se dirigían a Ucrania debido a los estrictos controles fronterizos en Bielorrusia.







