México.- Lo que parecía un desplante de soberbia institucional terminó siendo, según las versiones oficiales, un accidente culinario. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como «loable» que el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar, ofreciera una disculpa pública tras la viralización de un video donde se observa a colaboradores limpiando su calzado.
Entre la nata y la política
El video, captado afuera del Teatro de la República en Querétaro, encendió las redes sociales al mostrar a dos funcionarios agachados frente al ministro. Sin embargo, la narrativa detrás de la lente resultó ser más cotidiana: un percance con una concha con nata y café.
De acuerdo con Amanda Pérez Bolaños, titular de Comunicación Social de la Corte, ella misma provocó la mancha accidentalmente y, en un gesto de cortesía inmediata, intentó enmendar el descuido limpiando el zapato del ministro. Aguilar, por su parte, detalló que la situación lo tomó por sorpresa y lamentó que la escena, fuera de contexto, proyectara una imagen de superioridad que asegura no profesar.
La postura de la Presidenta: «Malo sería el silencio»
Durante su conferencia de prensa, la mandataria federal optó por una postura pragmática, evitando sumarse al escarnio público y centrándose en la responsabilidad del servidor público.
“Malo sería si no hubiera hablado. Uno puede cometer errores y ofrecer disculpas. Es muy importante que todos los que somos parte del servicio público mostremos siempre una actitud de humildad”, afirmó Sheinbaum.
La presidenta sugirió que la virulencia con la que se atacó al ministro en redes sociales proviene de sectores que se oponen a la reciente reforma al Poder Judicial, utilizando el incidente como un arma política para cuestionar la integridad del nuevo esquema judicial.
Para el Gobierno Federal, este episodio deja una lección sobre la nueva ética del poder en México. Sheinbaum subrayó que la sociedad actual ya no tolera las «jerarquías visuales de sumisión», y que la legitimidad de un funcionario de alto nivel depende ahora de su capacidad para dar la cara frente a sus errores.







