La salida de Adán Augusto López como coordinador de Morena en el Senado es otro duro golpe al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Era insostenible para la presidenta Claudia Sheinbaum tenerlo cerca, ante los escándalos de corrupción e impunidad de quien se considera hermano de AMLO.

Adán Augusto nunca ha respetado a la presidenta Sheinbaum.

Desde el proceso interno, Adán la golpeó con triquiñuelas, como el exceso de los gastos de su campaña, mientras Claudia lo denunciaba sin respuesta ante el líder morenista Mario Delgado.

Aún así, Sheinbaum le ganó la interna y luego la presidencia y tuvo que aguantarlo como líder del Senado, a presión de AMLO.

Pronto salió la suciedad con la captura de Hernán Bermúdez, líder de la barredora, el cartel del narcotráfico que dominaba Tabasco, Chiapas y Guerrero.

Hernán había sido secretario de seguridad impuesto por Adán Augusto, quien era su jefe y, en consecuencia, estaba detrás del crimen organizado.

De ahí salieron los actos de corrupción que, poco a poco, acabaron con la figura del protegido de AMLO.

Sin embargo, más que eso, lo peor estaba por venir.

Según especialistas, Adán Augusto está en la lista del gobierno de Donald Trump, en el apartado de los narcopolíticos.

Aunque seguirá siendo senador, ya no es líder de Morena y pronto estará totalmente expuesto, sin protección de AMLO, y menos de la presidenta Sheinbaum.

Y mientras eso sucede, al interior de Palacio Nacional, se enfrentan los fieles a la presidenta Sheinbaum y los todavía afines a AMLO que tratan de impedir el efecto dominó.

Una vez que caiga una pieza, político narco morenista, comiencen a caer las demás.