México.- Para muchos dueños, sus mascotas siempre serán «cachorros», pero la biología dicta una realidad distinta: a partir de los 7 años, perros y gatos comienzan su transición hacia la vejez. Este proceso, aunque natural y no una enfermedad en sí mismo, marca el inicio de una etapa que requiere observación minuciosa y ajustes en el estilo de vida para garantizar su bienestar.
Especialistas en geriatría veterinaria advierten que los cambios suelen ser sutiles y, a menudo, los tutores solo notan el envejecimiento cuando aparece un padecimiento grave. Detectar las señales a tiempo es la clave para una «vejez digna».
Señales de alerta: ¿Qué observar?
El envejecimiento se manifiesta de forma distinta en cada especie, pero ambos comparten indicadores comunes como la pérdida de brillo en el pelaje, alteraciones en el sueño y disminución de los sentidos (oído y vista).
En Perros:
Cambios físicos: Aparición de canas (especialmente en el hocico y ojos), variaciones de peso y menor agilidad.
- Comportamiento: Disminución del entusiasmo por el juego, menor apetito y posibles muestras de dolor al levantarse o caminar.
- Riesgos: Son más propensos a desarrollar tumores, problemas cardiacos e insuficiencia hepática o renal.
En Gatos:
- Hitos de edad: Aunque muestran signos a los 7 años, se consideran formalmente «mayores» a los 11.
- Higiene: Un pelaje enmarañado o grasoso suele indicar que el gato ha dejado de acicalarse por dolor articular.
- Conducta: Confusión, dificultad para saltar a sus lugares favoritos y cambios drásticos en los patrones de sueño (dormir demasiado o muy poco).

Guía de cuidados para el «Adulto Mayor»
La prevención es la herramienta más poderosa. Un diagnóstico precoz permite intervenciones menos invasivas y más efectivas.
- Nutrición a medida: Ajustar la dieta según la edad y el peso es vital. El metabolismo se vuelve más lento, por lo que requieren alimentos de fácil digestión y, en ocasiones, suplementos para las articulaciones.
- Actividad física adaptada: No se deben suspender los paseos, pero sí acortarlos. Es preferible realizar varias caminatas breves al día que una larga que los agote.
Chequeos constantes:
- Perros: Análisis clínicos y radiografías al menos una vez al año.
- Gatos: Visitas al veterinario cada 6 meses, dado que suelen ocultar mejor sus síntomas de dolor.
- Entorno seguro: Facilitar el acceso a camas cálidas, evitar escaleras innecesarias y colocar rampas si es necesario para que sigan disfrutando de su hogar sin esfuerzo.






