Casi 120,000 vacunas contra el Covid-19 llegaron a Coahuila para aplicarla al grupo generacional de los 30 a 39 años, sin embargo, algunos integrantes del grupo denominado “millennials”, “chavorrucos”, “de edad productiva”, le hicieron el feo al antídoto, a comparación con otras jornadas de vacunación no se registraron largas filas, ni gente durmiendo en coches, ni mucho tiempo de espera para recibir la aclamada vacuna.
El biológico estaba disponible, el equipo médico también, las instalaciones, todo listo para recibir al grupo generacional, sin embargo, el miedo, las creencias y la desinformación hicieron de las suyas y muchos… ahora sí; prefirieron quedarse en casa o seguir con sus actividades y dejar pasar esta oportunidad. Esto, a pesar de la información que se ha generado en los últimos días de la llegada de una posible tercera ola de contagios.
Por otra parte, los que sí se vacunaron le hicieron honor al nombre puesto a esta generación…. La generación de cristal, ya que los memes, las fotos y los videos quejándose por los efectos del biológico, inundaron las redes sociales en minutos. Que si el dolor del brazo, que si la fiebre, el dolor de cabeza, el dolor de cuerpo, el no poder levantarse de la cama; entre otras más. Cabe destacar que la vacuna aplicada fue la AstraZeneca, misma que se le colocó al grupo de adultos mayores de 60 años en adelante. Y mire usted que ellos no se quejaron para nada.
Yo no sé que pasará con el siguiente grupo, el que corresponde a jóvenes de 18 años a 29 años. Y me da pendiente de verdad, luego de ver la reacción de los “chavorrucos”. ¡Ya los quiero ver!
Por lo pronto, ya hay una campaña fuerte para invitarlos a que se vacunen, al menos aquí en Coahuila, autoridades, Universidades y demás, ya hasta vía redes sociales les están pidiendo, casi suplicando que se registren y se preparen para recibir su vacuna cuando les llegue su momento.
Al final de cuentas es decisión de cada quien, la vacuna ahí estará, lo que sí considero, es que deberíamos reflexionar, que es por nuestro bien, el de nuestras familias y no olvidar a aquellos que deseaban tanto la llegada de las vacunas y lamentablemente no pudieron verlo al perder la batalla contra el Covid-19.






