Estados Unidos.- Elon Musk ha trascendido su papel como empresario tecnológico para convertirse en una figura con peso político internacional. En los últimos años, el magnate de Tesla, X y SpaceX ha estrechado lazos con líderes de derecha en distintos países, promoviendo políticas de desregulación económica y reducción del gasto público. Sus reuniones con figuras como el presidente argentino Javier Milei, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y la primera ministra italiana Giorgia Meloni han sido ampliamente difundidas en redes sociales, consolidando su papel como impulsor de gobiernos alineados con su visión libertaria.
El caso de Argentina es uno de los más notorios, donde Musk ha respaldado abiertamente a Milei, quien defiende una economía ultraliberal con privatización de sectores estratégicos. En Brasil, su presencia también ha sido clave: en 2022, se reunió con Jair Bolsonaro para anunciar la llegada de Starlink, mientras que, un año después, apoyó protestas que denunciaban un supuesto fraude electoral. En Europa, su influencia se ha hecho sentir en Alemania, Irlanda y los Países Bajos, amplificando discursos nacionalistas y antiinmigración que han avivado tensiones políticas.
En Estados Unidos, Musk ha dado un paso aún más significativo al integrarse a la administración de Donald Trump tras su reciente victoria electoral. El empresario fue designado para encabezar el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), un organismo creado para recortar el gasto público y reducir la burocracia. Su creciente intervención en asuntos de gobierno reafirma su transición de innovador a actor clave en la reconfiguración del panorama político global.







