Estados Unidos.- Las recientes operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en California, Texas y Pensilvania han provocado una interrupción significativa en la actividad agrícola de estas regiones. Como consecuencia, un gran número de campos se han quedado sin cosechar debido a la ausencia masiva de trabajadores, lo que ha generado pérdidas considerables en la producción agrícola. Agricultores y representantes del sector reportan que hasta el 70% de la mano de obra habitual ha dejado de presentarse a trabajar, afectando no solo la siembra y recolección, sino también las fases de procesamiento y empaque de alimentos.
Esta escasez de trabajadores ha generado una crisis en la cadena alimentaria estadounidense, evidenciada por miles de hectáreas de cultivos que se pudren en los campos sin ser aprovechados. La falta de mano de obra afecta a todo el sistema productivo, desde el trabajo en los campos hasta la industria procesadora y las fábricas de envasado. La problemática no se limita a un área geográfica específica, pues en el Valle del Río Grande, en Texas, se reportaron abandonos de hasta el 75% de los trabajadores, mientras que en Pensilvania la situación genera preocupación por la estabilidad del suministro y el costo de los alimentos a nivel nacional.
La crisis laboral se debe en gran parte al miedo generalizado entre los trabajadores, tanto migrantes indocumentados como personas con documentación legal, quienes temen ser detenidos o confundidos durante las redadas. Este temor ha llevado a una ausencia casi total de empleados en numerosas explotaciones agrícolas, lo que a su vez ha puesto en alerta a las asociaciones del sector. La problemática también ha resaltado la dificultad que enfrentan muchos trabajadores para acceder a recursos legales que les permitan regularizar su situación migratoria y contribuir de manera estable al sistema agrícola del país.







